Los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 no solo reunirán a miles de atletas de la región, sino que también conmemoran un siglo de historia desde la primera edición celebrada en 1926. La justa deportiva llega a su centenario como el evento multideportivo regional más antiguo del mundo.
El evento se disputará del 24 de julio al 8 de agosto de 2026 con la participación de más de 6,000 atletas de 37 países, quienes competirán en 40 deportes y decenas de disciplinas en busca de las medallas regionales
República Dominicana volverá a convertirse en el centro del deporte regional con la celebración del evento que reunirá a miles de atletas de la región. La cita marcará el regreso de la competición a la capital dominicana 52 años después de haber sido sede por primera vez en 1974.
Con la infraestructura deportiva en proceso de adecuación y un amplio programa de disciplinas, la ceremonia de inauguración está programada para el 24 de julio, mientras que la clausura tendrá lugar el 8 de agosto, completando poco más de dos semanas de competencias en distintas sedes del país.
La organización prevé un programa compuesto por 40 deportes y 56 disciplinas, distribuidos en múltiples escenarios deportivos.
Participarán más de 6,000 atletas en 40 deportes y unas 57 disciplinas de las 37
En los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, se disputaran un total de 40 deportes: ajedrez, atletismo, badminton, baloncesto y baloncesto 3×3, balonmano, béisbol, bowling, boxeo, canotaje, ciclismo con sus modalidades bmx, mtb, pista, ruta, deportes acuáticos, clavados, natación artística, aguas abiertas, waterpolo, equitación ( adiestramiento, concurso completo, saltos ), esgrima, esquí náutico, fútbol, gimnasia acrobática, artística, rítmica, golf, hockey césped, judo, karate, pesas, lucha grecorromana y libre, netball, patinaje, pentatlón moderno, ráquetbol, remo, rugby 7, softbol, squash, surf, taekwondo, tenis, tenis de mes, tiro con arco, tiro deportivo, triatlón, vela, voleibol y voleibol playa.
Desde campeonas olímpicas hasta figuras que dominan los rankings mundiales, estas son las atletas que llegan a los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2026 con mayores opciones de marcar la diferencia y por qué su presente deportivo las convierte en las rivales a vencer.
Los Juegos Centroamericanos y del Caribe han sido, durante casi un siglo, mucho más que una competencia regional. Históricamente han funcionado como el primer gran termómetro del ciclo olímpico para América Latina: el escenario donde emergen futuras campeonas mundiales, se consolidan leyendas y se redefine el equilibrio deportivo entre las principales potencias del continente.
FIGURAS
La edición de 2026 reúne un grupo particularmente singular. Varias de las figuras que competirán llegan después de conquistar medallas olímpicas, títulos mundiales o temporadas históricas en sus respectivas disciplinas. Otras representan el relevo generacional que ya está modificando los rankings internacionales.
Lejos de tratarse únicamente de atletas dominantes en su país, muchas de ellas compiten regularmente en los circuitos más exigentes del planeta. Esa combinación convierte a estos Juegos en una vitrina donde será posible observar, en un mismo evento, a campeonas consolidadas, regresos esperados y jóvenes llamadas a dominar el deporte latinoamericano durante la próxima década.
Marileidy Paulino (República Dominicana): la reina vigente de los 400 metros
Si existe una atleta que llega como referencia absoluta del atletismo regional es Marileidy Paulino.
La velocista dominicana transformó los 400 metros en una de las pruebas con mayor estabilidad competitiva del mundo. Tras conquistar el oro olímpico en París 2024 y convertirse en campeona mundial, ha mantenido una consistencia poco habitual incluso frente al relevo generacional que vive la velocidad femenina.
Durante la temporada 2026 volvió a dominar varias paradas de la Liga Diamante, confirmando que continúa siendo la atleta a vencer en la vuelta al óvalo.
Su principal fortaleza ya no reside únicamente en la velocidad final, sino en la extraordinaria distribución del esfuerzo durante toda la carrera. Los análisis biomecánicos muestran que mantiene una de las menores pérdidas de velocidad entre los últimos 100 metros, característica que explica buena parte de su dominio internacional.
Más que defender un título regional, Paulino competirá como una de las principales candidatas al oro del próximo Campeonato Mundial.
Alejandra Valencia (México): la arquera que convirtió la precisión en una marca personal
Alejandra Valencia llega como una de las deportistas más respetadas del continente. La mexicana acumula medallas olímpicas, campeonatos panamericanos y múltiples podios en Copas del Mundo, consolidándose entre las mejores arqueras del circuito internacional.
Su especialidad es mantener un porcentaje de precisión extraordinariamente alto incluso bajo escenarios de máxima presión competitiva, una cualidad que ha construido durante más de una década en la élite.
En unos Juegos donde cada flecha puede decidir una medalla, Valencia representa probablemente la apuesta más sólida de México en tiro con arco.
Brenda Castillo y Niverka Marte: la dupla que sostiene al voleibol dominicano
Más que individualidades, Brenda Castillo y Niverka Marte representan uno de los sistemas de juego más consolidados del voleibol femenino latinoamericano.
Brenda Castillo continúa siendo considerada una de las mejores líberos del mundo gracias a una capacidad excepcional para leer el ataque rival, anticipar trayectorias y sostener la recepción incluso frente a las mejores rematadoras internacionales.
Niverka Marte, por su parte, se ha consolidado como una distribuidora de enorme inteligencia táctica. Su rapidez para variar el ritmo ofensivo permite que República Dominicana mantenga uno de los ataques más impredecibles de la región.
Las «Reinas del Caribe» llegan nuevamente como favoritas para disputar el oro regional gracias a una base competitiva construida durante más de quince años.

Adriana Díaz (Puerto Rico): la referente del tenis de mesa latinoamericano
Pocas atletas han cambiado tanto la percepción de un deporte en su país como Adriana Díaz.
La puertorriqueña ha logrado mantenerse entre las mejores jugadoras del tenis de mesa mundial enfrentando regularmente a rivales asiáticas y europeas, donde históricamente se concentra el mayor nivel competitivo.
Su velocidad de reacción, el control del efecto y la agresividad desde el primer intercambio la convierten en una rival extremadamente difícil de superar.
En los Juegos Centroamericanos buscará ampliar un legado regional que ya la ubica entre las mejores deportistas puertorriqueñas de todos los tiempos.
Gabriela Rodríguez (México): experiencia internacional en el tiro deportivo
En una disciplina donde las diferencias suelen medirse por apenas un plato, Gabriela Rodríguez ha construido una carrera basada en la consistencia.
La especialista mexicana en skeet ha participado en Juegos Olímpicos, Campeonatos Mundiales y Copas del Mundo, consolidándose como una de las principales representantes latinoamericanas del tiro deportivo.
Su mayor fortaleza radica en la estabilidad emocional durante las rondas finales, donde la presión suele provocar errores mínimos pero decisivos.
Alegna González (México): la marcha atlética tiene una nueva líder
La marcha continúa siendo una de las disciplinas históricas de México, y Alegna González representa la evolución moderna de esa tradición.
Finalista olímpica y protagonista habitual del circuito mundial, ha conseguido mantenerse entre las mejores marchistas del planeta gracias a una combinación de eficiencia técnica y resistencia fisiológica.
Su economía de movimiento le permite sostener ritmos competitivos durante los 20 kilómetros sin experimentar caídas pronunciadas de rendimiento en el tramo decisivo.
Para muchos analistas internacionales es una de las principales candidatas a dominar la marcha femenina durante el actual ciclo olímpico.
Leyanis Pérez (Cuba): la nueva potencia del triple salto
Cuba ha producido históricamente algunas de las mejores saltadoras del mundo. Leyanis Pérez aparece como la heredera natural de esa escuela.
La triplista cubana ha superado regularmente la barrera de los 15 metros en competencias internacionales, una marca reservada para la élite mundial.
Su progresión técnica durante las últimas temporadas la ha llevado a disputar medallas frente a las mejores especialistas del planeta, convirtiéndose en una de las principales aspirantes al oro regional.
Stefany Cuadrado (Colombia): el talento que acelera el relevo del BMX
Con apenas unos años dentro de la élite internacional, Stefany Cuadrado ya representa una de las mayores promesas del ciclismo colombiano.
Especialista en BMX Racing, ha destacado por su explosividad en la salida y una agresividad controlada durante las curvas, elementos determinantes en pruebas donde las diferencias suelen ser mínimas.
Su ascenso coincide con el proceso de renovación del BMX femenino colombiano, disciplina donde el país ha construido una tradición olímpica durante las últimas dos décadas.
Yulimar Rojas (Venezuela): el regreso más esperado del atletismo latinoamericano
Ninguna atleta genera tanta expectativa como Yulimar Rojas.
Después de superar una compleja lesión en el tendón de Aquiles que la dejó fuera de los Juegos Olímpicos de París 2024, la venezolana ha trabajado en su regreso progresivo a la competencia internacional.
Dueña del récord mundial del triple salto y campeona olímpica, mundial e innumerables veces campeona de la Liga Diamante, Rojas continúa siendo la mayor exponente que ha producido el atletismo latinoamericano en el siglo XXI.
Su presencia en los Juegos Centroamericanos representa uno de los principales focos de atención porque permitirá medir el estado competitivo de una atleta acostumbrada a redefinir los límites de su disciplina.
Gianna Woodruff (Panamá): la especialista que rompió una barrera histórica
Gianna Woodruff ha elevado el nivel de Panamá en los 400 metros con vallas hasta una dimensión inédita.
Finalista olímpica y mundialista, mantiene una trayectoria caracterizada por una mejora constante de sus registros personales y una extraordinaria capacidad para ejecutar técnicamente una de las pruebas más complejas del atletismo.
Su dominio del ritmo entre vallas y la eficiencia en la fase final de la carrera la mantienen como una de las principales candidatas al podio regional.
LARGA HISTORIA
La iniciativa de la Sociedad Olímpica Mexicana tras un desempeño modesto en los Juegos Olímpicos de París 1924 fue el catalizador para la creación de los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Enfrentados con la necesidad de elevar el nivel competitivo en la región, los líderes deportivos firmaron el acta de creación en París el 4 de julio de 1924, dando origen a la competición regional más antigua reconocida por el Comité Olímpico Internacional.
El estreno de los Juegos tuvo lugar en la Ciudad de México en 1926, estableciendo un legado de competencias que se celebrarían cada cuatro años. México, a pesar de estar parcialmente en América del Norte, fue incluido por su profunda conexión cultural con América Central y su ubicación estratégica en el Caribe occidental.
Con el paso de los años, los Juegos han sido escenario de un crecimiento espectacular, tanto en participación de países como en número de atletas. De los tres países iniciales y 269 competidores en 1926, se ha expandido a 37 naciones y más de 5,400 atletas en la edición de 2018 en Barranquilla, Colombia.
En San Salvador tuvieron lugar los Juegos del 2023 en su mas reciente realización con participación de 38 paises.
La evolución de los juegos también se refleja en la diversificación de deportes y disciplinas, convirtiéndolos en un evento vibrante y representativo de la diversidad deportiva y cultural de la región.
México y Cuba han emergido como los titanes de estos juegos, dominando el medallero en muchas ediciones y siendo las únicas delegaciones en haber finalizado en primer lugar en varias ocasiones. Especialmente notable es la participación de México, que ha estado presente en todas las ediciones de los juegos, un testimonio de su compromiso continuo con el deporte regional.
Más allá del aspecto competitivo, los Juegos Centroamericanos y del Caribe han superado desafíos significativos, como la postergación de la edición de 1942 debido a la Segunda Guerra Mundial. A través de los años, estos juegos no solo han fomentado el espíritu competitivo sino que también han servido como un puente para fortalecer los lazos culturales entre los países de la región.
A medida que nos acercamos a la edición de 2026 en Santo Domingo, es evidente que los Juegos Centroamericanos y del Caribe continúan siendo un pilar del deporte y la cultura en América Latina y el Caribe.
CON INFORMACIÓN DE MEDIOS INTERNACIONALES – Revista mercado – Medio tiempo




