Por Gabriel Cazenave
Asunción, Paraguay, 8 de julio de 2016.- La Copa América Centenario de fútbol, que rindió homenaje a los cien años de vida de la Conmebol (Sudamérica) conoció de toques especiales que la distinguieron nítidamente de otras ediciones de esta competencia, también centenaria, aunque en lo deportivo, los equipos finalistas, el resultado en el tiempo normal y la prórroga, el mecanismo de definición y el campeón fueron exactamente una repetición de lo que poco menos de un año antes había sucedido en la edición regular disputada en Chile.
La conclusión que deja esta curiosa reiteración de acontecimientos es que el mejor fútbol de América en este momento se encuentra en Chile. Se trata del equipo con mejores recursos técnicos del continente –y tal vez del mundo- en la actualidad, que supo soportar una brusca transición de la era Sampaoli, su entrenador campeón en Chile 2015 (hoy en el Sevilla de España) a la de Juan Antonio Pizzi, que se consagró en USA 2016.
Argentina volvió a fallar en una final y el menos responsable en esta ocasión fue Messi, por más que haya pateado mal el penal en la definición. Al “10” albiceleste nunca se lo vio tan carente de ayuda y su genio no alcanzó para cortar la racha de finales perdidas (3 en Copa América; Venezuela 2007, Chile 2015 y USA 2016; y 1 en Copa del Mundo: Brasil 2014).
El torneo fue de una singularidad extrema. Se trataba de celebrar los 100 años de la Conmebol y su torneo estrella, como es la Copa América, pero lo organizaron los estadounidense a su estilo, con shows en apertura y cierre del torneo, largos viajes para recorrer las diez sedes, y tremendos errores en el manejo de símbolos nacionales (himnos y banderas) de algunos países sudamericanos.
Pero los aspectos positivos terminaron por imponerse para arrojar un espeluznante promedio de casi 47.000 personas en los 32 partidos disputados en los diez magníficos escenarios elegidos, cifra que será muy difícil o directamente imposible igualar en las ediciones regulares del torneo, lo que ya llevó a plantear la idea de que el torneo tenga en USA una sede definitiva.
Por el momento la Conmebol no quiere perder el control del mayor de sus tesoros y anunció que la siguiente competencia será en Brasil, en 2019.



