«El cronista deportivo es un alquimista de las emociones»

Por AIPS América

29 de octubre de 2011

El cronistas deportivo se debe al aficionado porque es un alquimista de las emociones llevando el espectáculo al espectador, levantando de los campos de juego hasta el entorno más alto el proceso de información y orientación, sobre el concepto básico de que la información sin orientación no es completa ni adecuada a estos tiempos, aseguró Jorge Che Ventura ante más de 200 alumnos de Comunicación en la Sala de Lecturas del Centro Comunitario de la UABC (Universidad Autónoma de Baja California, México).

Por Raúl García Salguero – rbuzos@yahoo.com

La conferencia dedicada al periodismo deportivo que promovió a Asociación de Periodistas de Tijuana, den coordinación con la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma de Baja California, como parte de la Primera Semana de Comunicación que se fue posible gracias al la disponibilidad del rector Felipe Cuamea, resultó altamente provechosa.

En varios momentos hubo risas y hasta un poco de lagrimas de felicidad cuando se aderezó la charla con anécdotas, agradecimiento a sus maestros y muy en especial a su esposa, los estudiantes, maestros y ponentes que le acompañaron en la mesa, como los periodistas Raúl García y Valentín Ramírez además del licenciado en organización deportiva David Puente también se cimbraron con la elocuencia de quien lleva más de 53 años en el medio.

Argentino de nacimiento, pero con ciudadanía mexicana, país que dijo le ha dado una esposa, infinidad de felicidad, amigos y una felicidad inenarrable como esta en que tuvo la oportunidad de venir a Tijuana y desde su llegada vivió junto con los fronterizos un juego de futbol profesional donde Xolos ganó 2-0 a Jaguares de Chiapas y alabó el gran escenario y sobre todo la alegría con que el aficionado vivió el partido.

Apenas tomó la palabra logró los aplausos al recordar a Messi y y decir que el Club América también tienen a un Messi, ya que lleva mesimedio sin ganar, luego ya en plan serio y formal dijo a los estudiantes palabras sabías como el consejo que dejó en la mente de los asistentes: «Lo más importante no es ganar la noticia, es confirmarla».

A continuación, por ser muy ilustrativa, el texto completo que preparó el cronistas deportivo de nombre Jorge, apellido Ventura pero que le dicen el «Che».

No soy un universitario, pero mis aulas fueron las redacciones y mis profesores aquellos grandes maestros del periodismo, empíricos pero asimismo autodidactas, que me forjaron en esta profesión tan hermosa como envidiable. Así que doy las gracias doble, a ellos y a ustedes que me hicieron esta invitación para subir a la azotea del país, ahora coronada por fútbol de primera división ..

Tengo, pues, una formación clásica. Y ustedes son de otra generación, obviamente la más vigente, habiendo una brecha de tantos años que voy a tratar de estrechar, precisamente, con base en fundamentos que ni las flamantes técnicas ni los más sofisticados aparatos de comunicación pueden ni deben rebasar.

Es obvio que las novedades e inventos modernos conducen a una perspectiva del periodismo deportivo tan apresurada como ingeniosa, si bien «básicamente»potencian la retroalimentación inmediata con el lector o radioescucha, igualmente el televidente, dado que semejante recurso de comunicación personalizada ha sido admitido abruptamente por los diferentes medios masivos.

Y eso marca una tendencia .. quiérase o no.

Aunque respetar «como ahora escuchar o leer» al buen aficionado, siempre ha sido o ha debido ser un principio ético de la profesión. A ellos nos debemos, ya que somos alquimistas de las emociones llevando el espectáculo al espectador, levantando de los campos de juego hasta el entorno más alto el proceso de información y orientación, sobre el concepto básico de que la información sin orientación no es completa ni adecuada a estos tiempos.

Tiempos que exigen mayor idoneidad, mejor ilustración, superior explicación, siempre con conceptos claros y precisos, técnicos pero no confusos, intimistas aunque no sucios, entendiéndose con esto que el deporte no debe estar manchado por situaciones como las que son explotadas por las revistas de espectáculos donde ahora es muy recurrente hallar chismes y banalidades por encima de recomendaciones autorizadas respecto a películas u obra de teatro, ya no digamos series de televisión, etc.

Informando y comentando con seriedad «sin por ello caer en las esquematizadas formas del pasado…» es una forma natural de respetar a la gente, que tiene derecho a manifestarse más allá de la suma de atención que produce el rating tan salvaje en la batalla por los liderazgos de visualización, de audiencia y naturalmente de ventas. Por eso es necesario recibir, de allá para acá, las opiniones más sensatas que nos ubiquen en el camino que a veces perdemos por presiones de todo tipo.

Reservándonos el derecho, como comunicadores, de seleccionar lo que sea interesante y constructivo, desechando las visceralidades de los fanáticos o lo absurdo de los insólitos que procuran la fama fugaz de segundos creyendo que sus gracejadas caben en la honesta y seria función de una tarea a la que no llega cualquiera.

Porque hoy los sitios importantes de la comunicación «me refiero a la deportiva, que es la que conozco y presumo dominar con mis casi 55 años de periodista y comentarista» están esperando a los nuevos elementos que lleguen bien preparados de recintos como este. Sin soslayar la invasión de especialistas, analistas, ex deportistas o árbitros, técnicos y hasta dirigentes, que sí aportan sus conocimientos específicos pero que no son de esta profesión y la suelen abandonar en cuanto la proyección de los medios les devuelve su status perdido por derrotas o fracasos acumulados ..

Esta, muchachos, es una profesión auténtica, de dedicación y superación, de atención constante y preparación permanente, como la del médico o del abogado, del administrador de empresas o del ejecutivo corporativo. Se acabaron los añejos tiempos en que un periodista novato debía empezar su trayectoria, fuere en periódicos o emisoras, desde el escalón más bajo como era considerado el deporte, para luego pasarlo a información general y particularmente en temas de nota roja, sin vislumbrar (aquellos inseguros jefes de redacción) que el mejor reportero se hace en los campos del deporte y las averiguaciones previas de un crimen, ahí donde no hay gacetillas ni informaciones preparadas.

Hoy el deporte es mucho más que un bálsamo entre tanta catarsis negativa de robos y secuestros, estafas y narco-noticias, asesinatos y narco-fosas, incendios y explosiones, politiquería y desplomes financieros .. Rebasando el simple tinte de ser «el lado amable de la información». Hoy el deporte abarca no sólo el concepto de la salud y el combate a la obesidad, el contrataque a la drogadicción y el ejercicio cotidiano en parques y gimnasios. Hoy el deporte es vía de conocimientos de índole científica y financiera, legal y médica, sociología y psicología, geográfica y política, empresarial y mundial, etc ..

Para lo cual es importante, super importante, la preparación general que posibilite el análisis de las consecuencias del deporte, y sus propias circunstancias, el entendimiento de su desarrollo desde perspectivas más amplias que el simple «o no tan simpe …» comentario de un partido de la especialidad que sea.

«Siempre hay que relacionar hechos», me advertía mi principal maestro Don Fernando Marcos. Lo que obligaba a investigar más allá de la escueta noticia y su relación con el momento, aparte de profundizar en el suceso y sus antecedentes para poder contextualizar lo ocurrido en el espectro del impacto producido.

La intuición, por supuesto que en esta tarea o negocio es esencial, tanto como la vocación. ¿Los periodistas nace o se hacen ..? Ambas cosas. Se trae desde la inquietud precoz y se desarrolla desde la percepción con que se va nutriendo el comunicador.

El caso Tijuana

Definir a los tijuanenses como exclusivos personajes de una ciudad fronteriza, es limitar sus realidades. Estar a centímetros del país más poderoso del mundo «cuyo deporte así también lo refleja …» brinda otras perspectivas, más aún que la zona abarca el sur de los Estados Unidos, poblado de connacionales que hacen mayoría absoluta entre los 25 millones de hispanoparlantes.

El tijuanense tiene a su alcance la penetración en otro mercado, no tan híbrido como pudiera suponer la lucha diaria del inmigrante norteamericano, mojado o indocumentado con el rechazo de la sociedad gringa frente al aluvión de los que cruzan la frontera con destino incierto. Es decir: ni somos los que se fueron ni nos aceptan los otros, aunque cada vez es mayor la penetración mexicanista para terminar siendo nuestra misión informativa y orientadora una necesidad de identificación y una recepción nostálgica y patriótica que hay que saber manejar.

Porque resulta evidente que no es lo mismo hacer periodismo en la capital de la República Mexicana, receptáculo internacional de todos los hechos del mundo, que realizarlo en Tijuana por su tal vez privilegiada posición en el mapa nacional. De cualquier forma, hay que ejecutar la profesión con el mayor grado de inteligencia y preparación, en español o en ingles, o en ambos idiomas, de acuerdo a las exigencias que en el futuro y no tan lejano serán más severas.

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