ASUNCIÓN, Paraguay, 9 de julio de 2020.- Durante la Conferencia Mundial de AIPS del pasado 2 de julio, vrios destacados periodistas que encabezan las redacciones de poderosos medios de comunicación del mundo, compartieron sus visiones en cuento a la manera en que la pandemia por el covid-19 afecta al trabajo de la prensa deportiva.

A continuación ofrecemos tres de ellas, que se suman a la que en el apartado de “columnas” expresó en la misma reunión el director del diario deportivo español Marca, Juan Ignacio Gallardo.
* Carlos Ponce (México) – Editor en jefe del diario Récord
Contar las grandes hazañas de atletas y equipos ha sido la esencia del periodismo deportivo, más la investigación que se desarrolla para alumbrar los rincones oscuros que le interesan conocer al aficionado, para entender lo que sucede en este ecosistema. Es la industria de las pasiones, que se adapta como pocas a utilizar los nuevos formatos para contar sus historias. Hoy tenemos que encarar una nueva transformación, adoptar una forma distinta para comunicar durante la gran pandemia de nuestro siglo, con todos los retos que esto implica.
Los contenidos necesitan un cambio en su formato, en la narrativa, para que además de ser relevantes por su información, hoy sean útiles al lector durante la contingencia. Debemos abrir mayor espacio a otra manera de contar las historias, poco utilizada en los periódicos y espacios de noticias duras, una que construya una idea urgente en el aficionado: podemos salir de los peores momentos.
La fórmula tradicional, que aún es efectiva para alumbrar los lugares que desconoce el ciudadano, que pretende eliminar la incertidumbre, es una mezcla entre noticias, generalmente críticas, que revelan el lado oscuro, con evidencia que lo sustentan. Nos dan cuenta de la realidad de nuestro mundo desde una narrativa negativa, aunque realista.
La primera respuesta que aparece para cambiar esta narrativa a una ‘positiva’ es una fórmula que nos entrega de primera instancia resultados ilusos: soñar con un mejor futuro, pero ignorar o subestimar la evidencia que se contrapone a ese ideal, nos entrega contenidos absurdos, inservibles.
Necesitamos una renovada fórmula para construir narrativas más adecuadas durante esta contingencia, una que se sitúe justo a la mitad, tomando lo mejor de ambas y agregando un factor necesario en esta época: encontrar un propósito transformador, un factor que genere un cambio en nuestros lectores, inspiración.
Así, identificando un motivo de cambio, agregamos el entendimiento profundo de los obstáculos más la evidencia que sustente que estos obstáculos se pueden resolver, para tener una narrativa que mejore la vigente, que inspire a nuestros lectores sin despegar los pies del piso, enfrentando los problemas actuales.
Un gran ejemplo, que nos entrega un área amplia para construir este tipo de narrativa, son los reactivados torneos profesionales, imposibilitados para desarrollarse en el peor momento de la pandemia, pero que hallaron respuestas para poder volver al campo, a que el balón se ponga de nuevo en movimiento. Contar cómo lo lograron, qué era necesario hacer para superar ese reto, sin dejar de atender los peligros que esto implica, ayudará a darle historias que iluminen a nuestros lectores. Uno de tantos ejemplos en el amplio mundo del deporte.
El periodismo deportivo se ha desempeñado desde su origen en un terreno que recurrentemente nubla la lógica y el criterio del aficionado, estamos en la industria de las pasiones, en la que se exaltan los sentimientos. Pues toca aprovechar ese escaparate que nos ha convertido relevante ante los ciudadanos para demostrarles que ‘sí se puede’ atravesar esta pandemia, que hay luz a través del túnel, sin dejar de advertir de las amenazas, contando cómo lo han logrado los héroes y protagonistas del ecosistema deportivo.
No sólo es necesario para quienes nos leen, al medio y al periodista lo posicionará de nuevo en el lugar del que se ha dudado, especialmente desde la óptica de una aficionado que se siente herido cuando se descubre algo negativo de su equipo o del atleta que cree que puede ser ‘algo personal’ en su contra destapar alguna de sus duras verdades: que el periodismo deportivo ayuda a encontrar respuestas que la sociedad busca, especialmente en momentos tan complicados como el que atravesamos.
* Jérôme Cazadieu (Francia) – Editor en Jefe de L’Equipe
Como medios de comunicación deportivos, cuya facturación aún depende en gran medida de los ingresos en papel, la crisis del Covid ha sido un acelerador del declive. Todavía no hemos medido todos los efectos de la crisis de salud. El deporte en Francia no se reanudará hasta el próximo agosto, pero ya está bastante claro que nos encontraremos en una delicada situación económica que requerirá que aceleremos nuestra transformación hacia la digitalización y la diversificación.
«L’Equipe» comenzó su transformación digital hace seis años con el lanzamiento de una oferta digital paga además de nuestra oferta gratuita. Hemos pasado de 1,400 a 287,000 suscriptores digitales en seis años. Al mismo tiempo, hemos rediseñado toda nuestra oferta de papel, para hacer su uso más cercano al uso de la impresión digital.
En 2015, el periódico pasó del formato de hoja ancha al formato de tabloide, lo que nos permitió homogeneizar nuestra oferta editorial. El sitio web «L’Equipe» y la App tienen noticias frescas, el periódico maneja un análisis más profundo. Hemos reposicionado todas nuestras revistas (Le Suplement Du Samedi, France Football, Vélo Magazine) para enriquecer nuestra oferta editorial (La Revista Social, France Fútbol del Balón de Oro) pero también para aumentar nuestra oferta comercial con campañas combinadas de ventas y suscripción.
Al mismo tiempo, hemos implementado un plan progresivo para unir los equipos de trabajo impresos y digitales, llevando a la fusión de los equipos editoriales en diciembre de 2018. Todos los periodistas de «L’Equipe» ahora trabajan indiscriminadamente en todas las plataformas de medios. En términos de diversificación, hemos invertido en un canal gratuito que pasó de un modelo de noticias de 24 horas a un modelo de canal que transmite eventos y programas. El canal aún no está generando ganancias, pero sigue una audiencia interesante y una trayectoria publicitaria que podría permitir convertirnos en un verdadero motor de crecimiento en el futuro cercano.
La nueva etapa que se está abriendo, post-covid, será crucial. ¿Cómo podemos hacer frente a la disminución de nuestros ingresos como periodistas desde nuestros suscriptores digitales? Somos afortunados de tener un calendario deportivo favorable con cuatro años fantásticos. Los torneos de fútbol Europeo y los Juegos Olímpicos de Verano en 2021, los Juegos Olímpicos de Invierno, el torneo de fútbol Europeo Femenino y la Copa Mundial de Fútbol en 2022, la Copa Mundial de Rugby en Francia en 2023 y los Juegos Olímpicos en París en 2024.
También tendremos que proponer otra forma de informar a través de nuestros formatos más innovadores lanzados hace siete años bajo la marca «L’Equipe» Explore (documentales, videos sociales, podcasts propios, formatos de historias) para atraer a los muchos anunciantes que querrán acompañar este auge del deporte en Francia. «L’Equipe» tendrá que ser el líder de este movimiento.
* Stefano Barigelli (Italia) – Editor en jefe La Gazzetta dello Sport
El deporte nunca se había frenado, ni siquiera durante las dos guerras mundiales. Y sin embargo se ha frenado en todo el mundo por el Covid. El reinicio que estamos recorriendo regala a todos, además de muchas dificultades, también algunas oportunidades que debemos saber aprovechar.
Por sobre todo, la función social que el deporte ha tenido siempre en la historia, en cada época y en cualquier latitud, ahora se transformó en más potente que nunca. Una competencia cualquiera de una disciplina cualquiera transmite, no sólo a los apasionados pero a un país entero, el mensaje de que volver a la normalidad es posible, que lo peor ha quedado ya a nuestras espaldas.
Entonces cuanto antes el deporte recupere su propia normalidad, antes los ciudadanos serán conscientes de que la normalidad fue reconquistada por cada uno de ellos.
Incluso sin público, incluso con las medidas antivirus que condicionan al evento, es fundamental que cada disciplina acelere para el retorno a las competencias.
La postergación de la Euro de fútbol y sobre todo de los Juegos Olímpicos de Tokio han por cierto producido un shock que debe ser superado. Si el año próximo, como todos esperamos, llegara una vacuna, los Juegos Olímpicos caerán en la excepcionalidad de disputarse un año impar. Serán Juegos que pasarán a la historia y que tendrán un deber comparable sólo a aquellos de Londres 1948, que simbólicamente fueron los Juegos Olímpicos del renacimiento después de una guerra terrible con millones de muertos, una guerra que había dividido al mundo.
El Covid no ha sido una guerra y en lugar de dividirlo, al mundo puede positivamente unirlo. Por ejemplo, en el esfuerzo internacional conjunto para encontrar medicamentos para curarlo o incluso erradicarlo. Y también, ¿qué cosa puede representar simbólicamente esta renovada y más sentida unión si no los Juegos Olímpicos, que fueron el primer evento global?
Pero el deporte también tiene otra oportunidad. La dificultad del aislamiento ha enseñado que una carrera egoísta rumbo a un resultado como único objetivo no tiene sentido. Es como si estos meses hubieran reseteado muchos de nuestros comportamientos y algunas de nuestras convicciones. Regresar a como se era antes, come si no hubiera sucedido nada sería el peor de los errores.
El deporte también debe apuntar a reinsertar al atleta como centro, no al resultado. No el récord o el oro. La prensa y los medios en general deben tener esta misma conciencia: contar las proezas está muy bien, pero mejor si junto a esto se celebran también las historias simples, humanas, que dan el sentido de este periodo mejor que una medalla conquistada. Nuestra civilización fue herida con su orgullo, la técnica y la búsqueda enloquecida no son todo. De hecho, no son nada sin la mujer y el hombre en su santa centralidad. El deporte nació para celebrar la armonía, no el resultado. A eso debemos volver.



