Por Cristóbal Rojas Zaldívar (Chile) – cristobalrojaszaldivar@gmail.com
LA HABANA, Cuba, 18 de abril de 2018.- Este miércoles se desarrolló la tercera jornada del Postgrado Internacional de Periodismo Deportivo en el Instituto José Martí de La Habana. Con una temperatura bastante llevadera, contrario a lo que se pueda pensar, las clases –que comienzan a las 9:00 de la mañana, puntualmente-, transcurren entre referencias lingüísticas, presentaciones de los profesores y marcos teóricos que invitan a la reflexión sobre el ejercicio de la profesión.
El tercer día, por sobre todo, se ha enfocado en la construcción de los relatos a partir del correcto uso del lenguaje a utilizar; el uso de extranjerismos, barbarismos y neologismos de los que tanto se abusa en la rama deportiva del periodismo.
Pero es justamente la reflexión que se genera lo que se debe destacar de este curso. Porque una cosa es conocer los marcos teóricos de acción según la academia –referencia muy útil, por cierto-, pero otra cosa es conocer su aplicación en los distintos países que integran este curso. La participación de países como Nicaragua, Colombia, Ecuador y, por supuesto, Cuba (quien suscribe es de Chile), hacen que este curso se enriquezca de una manera brutal. Porque es en este tipo de instancias donde uno puede conocer y darse cuente de la poca cultura deportiva (en la real dimensión del concepto) que se maneja en determinados países, donde solo el fútbol acapara los medios de comunicación, aun cuando existe una multiplicidad de disciplinas en el continente que requieren de urgente difusión, sobre todo en el cono sur.
Es aquí donde radica la importancia de este tipo de instancias; la importancia de compartir experiencias y formas de trabajo es lo que le da real valor a este postgrado.
Por la tarde es la hora de los talleres prácticos, donde exponentes de cada país tienen la oportunidad de mostrar parte de su trabajo y comentar acerca del desarrollo, virtudes y defectos del periodismo en cada país., lo que permite tener una idea cabal de los desafíos por delante, sobre todo en materias vinculadas a los aspectos formales que se deben considerar para la mejora de la profesión y, por supuesto, conocer las dificultades que se presentan en diversos sectores del continente en función de mejorar el producto final para el público y, por qué no, también para el desarrollo personal de quienes participamos de esta iniciativa.




