El presidente de AIPS AMÉRICA Carlos Julio Castellanos Rincón se pronuncia sobre la comunicación de la División Mayor del Fútbol Colombiano DIMAYOR, relacionada con el dilema de acreditaciones para el fútbol en el país.
Por CARLOS JULIO CASTELLANOS /Presidente AIPS AMÉRICA
Delicado y bastante revelador el pronunciamiento de la Dimayor sobre la presencia de hinchas disfrazados de periodistas que buscan acreditaciones no solo para evitar pagar la entrada, sino también para entrar a hacer show, generar desorden y convertir las conferencias de prensa y zonas mixtas en un verdadero circo.
Era un problema que se veía venir y que, por fortuna, ya comenzó a generar preocupación internacional. La Asociación Internacional de la Prensa Deportiva, AIPS, encendió las alarmas y llamó la atención de entidades como la FIFA y el Comité Olímpico Internacional sobre la entrega indiscriminada de acreditaciones a supuestos “creadores de contenido” o influencers que terminan desplazando a los verdaderos periodistas deportivos.
Y en Colombia el tema no es ajeno. Pero aquí la pelota —para hablar en términos futboleros— está en la cancha de la Dimayor y de los propios clubes, porque son ellos quienes aprueban las solicitudes. En muchos casos, sin siquiera verificar si quienes las piden realmente ejercen el periodismo o trabajan en medios de comunicación.
Claro, también hay que decirlo: hoy cualquiera arma un “podcast”, abre una cuenta en redes sociales y automáticamente se siente con derecho a exigir una acreditación como si tuviera la misma trayectoria y responsabilidad de un periodista profesional.
Lo preocupante es que las zonas destinadas para el trabajo periodístico están perdiendo seriedad. Cada vez es más común encontrar personas buscando selfies, protagonismo, videos para redes, tomas narcisistas y likes… pero muy poco periodismo.
Por eso urge que la Dimayor, de la mano con gremios como Acord Colombia, establezca filtros serios y criterios claros para acreditar a quienes verdaderamente ejercen esta profesión. Porque si no se toman decisiones ahora, las salas de prensa y zonas mixtas terminarán convertidas en escenarios para influencers improvisados y no para quienes realmente cubren y analizan el fútbol profesional colombiano.




